
Artículo de opinión publicado en Diario Extra:
Culpar al control del tabaco es encubrir al crimen organizado
Dra. Nydia Amador Presidenta de la Red Nacional Antitabaco.
Hay discursos que no son inocentes. Decir que el control del tabaco provoca el contrabando es uno de ellos.
En momentos en que Costa Rica enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes, responsabilizar a las políticas de salud pública por el auge del comercio ilícito no solo es incorrecto: es profundamente irresponsable.
El problema no es el control del tabaco. El problema es el crimen organizado.
Hoy, el comercio ilícito en Costa Rica representa cerca del 2,6% del PIB, es decir, alrededor de ¢1 billón al año. ¿De verdad alguien pretende hacernos creer que todo esto se explica por impuestos o etiquetas en las cajetillas? Eso no resiste el más mínimo análisis.
El contrabando no se limita a cigarrillos. Incluye medicamentos falsificados —que pueden representar hasta el 30% del mercado en América Latina—, alcohol adulterado que pone vidas en riesgo, alimentos sin control sanitario y una amplia red de productos falsificados. Es un ecosistema criminal. Y está creciendo.
Las mismas estructuras que hoy mueven cigarrillos ilegales están detrás del narcotráfico, la extorsión y la violencia que golpea al país. No operan por regulación. Opera porque hay negocio, impunidad y debilidad institucional.
Por eso resulta tan preocupante escuchar argumentos que apuntan en la dirección equivocada.
Decir que el problema es el “exceso de regulación” es, en la práctica, quitarle responsabilidad al crimen organizado y trasladársela al Estado. Es cambiar el foco. Es confundir a propósito.
La evidencia internacional es clara: el comercio ilícito crece donde hay fallas en el control, corrupción, baja fiscalización y altas ganancias con bajo riesgo. No donde hay políticas de salud pública. De hecho, los países que han avanzado en control del tabaco han logrado reducir el consumo sin que eso implique un aumento automático del contrabando, complementando esas políticas con track and trace o trazabilidad fiscal, inteligencia y persecución efectiva de redes criminales.
Costa Rica ya ratificó en 2016, mediante la Ley Nº 9403, el Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de
Productos de Tabaco, que exige precisamente sistemas de trazabilidad, mejor control aduanero y cooperación internacional. Operacionalizar plenamente ese Protocolo es parte esencial de la solución.
Aquí parece que se quiere hacer lo contrario: debilitar la política sanitaria y dejar intacto el problema de fondo. Y eso tiene consecuencias.
Cada vez que se instala la idea de que regular es el problema, se frenan medidas que protegen la salud, se debilita al Estado y, de paso, se favorece a quienes operan en la ilegalidad.
Costa Rica no necesita menos regulación. Necesita más control sobre el crimen.
El contrabando no se combate bajando impuestos ni eliminando etiquetas. Se combate cerrando brechas, fortaleciendo instituciones, aplicando el Protocolo y enfrentando a las redes que hoy operan con demasiada facilidad.
Lo demás es distracción. Y en este momento, el país no está para distracciones.
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